miércoles, 14 de diciembre de 2011

EL DUELO DE LOS POETAS

Platko el "Oso Rubio de Hungría", mítico portero del Barça de los años 20 fue en su día inspiración de una famosa oda del poeta Rafael Alberti.

Si recordamos otro post del blog: Platko en Santander en un partido de final de Copa con las gradas a rebosar de gente, el cantante de tangos Carlos Gardel entre el público y los jugadores con esos calzones sobaqueros que se usaban por aquel entonces dispuestos a meter goles y partir tibias, tipos duros que no tenían reparos en meter la pierna en este juego de contacto llamado fútbol.

El guardameta choco con un delantero de la Real Sociedad al lanzarse a por un balón a sus pies, el ariete confundió su cabeza con el esférico, con el resultado de un montón de puntos de sutura en el cráneo rubio. Platko regreso al campo entre vítores de los aficionados  con un aparatoso vendaje (no existían los cambios en aquella época) y siguió jugando cual gladiador herido. Esto llego al alma de Alberti que iba con el Barça y le compuso el poema.

Aquí viene el desaguisado en forma de duelo poético: Gabriel Celaya a la sazón iba con la Real Sociedad y al leer el poema tan meloso ensalzando a modo de héroe mitológico a Platko no se pudo contener y contesto a Alberti con otro poema, pero más mirando al lado rudo de la competición y no dando por héroe al portero del Barcelona, denunciando que no fue el “Rubio” quien gano el partido, sino los penaltis escamoteados a la Real Sociedad, equipo que lucho con rabia, contra las patadas, el campo embarrado y un árbitro comprado (según palabras de Celaya).

El día que murió Gabriel Celaya todos los jugadores de la Real llevaron brazalete negro en señal de duelo. El poeta entrego a las letras toda su alma y al equipo “txuri urdin” toda su vida. Defendió su equipo con el entusiasmo de un chaval.

Los dos poemas enfrentados son los siguientes:


ODA A PLATKO (Rafael Alberti, España, 1902-1999)
Ni el mar,
Que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
Ni la lluvia, ni el viento, que era el que más rugía.
Ni el mar, ni el viento, Platko,
rubio Platko de sangre,
Guardameta en polvo,
Pararrayos.
No, nadie, nadie, nadie,
Camisetas azules y blancas, sobre el aire.
camisetas reales,
contrarias, contra ti, volando y arrastrándote.
Platko, Platko lejano,
rubio Platko tronchado,
tigre ardiente en la hierba de otro país,
¡Tú, llave, Platko, tú llave rota,
llave áurea caída ante el pórtico áureo!
No, nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko
volvió su espalda el cielo.
Camisetas azules y granas flamearon,
apagadas, sin viento
El mar, vueltos los ojos,
se tumbó y nada dijo.
Sangrando en los ojales,
sangrando por ti, Platko,
por tu sangre de Hungría,
sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu salto
temieron las insignias.

No, nadie, Platko, nadie,
nadie se olvida.
Fue la vuelta del mar
fueron diez rápidas banderas
incendiadas sin freno.
Fue la vuelta del viento.
La vuelta al corazón de la esperanza
Fue tu vuelta.
Azul heroico y grana
mando el aire en las venas
Alas, alas celestes y blancas,
rotas alas, combatidas, sin
plumas, encalaron la hierba.
Y el aire tuvo piernas,
tronco, brazos, cabeza.
!Y todo por ti Platko,
rubio Platko de Hungría!
Y en tu honor, por tu vuelta,
porque volviste el pulso perdido a la pelea,
en el arco contrario al viento abrió una brecha.
Nadie, nadie, se olvida.
El cielo, el mar, la lluvia lo recuerdan.
Las insignias.
Las doradas insignias, flores de los ojales,
cerradas, por ti abiertas.
No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Ni el final: tu salida,
oso rubio de sangre,
desmayada bandera en hombros por el campo.
!Oh Platko, Platko, Platko
tú tan lejos de Hungría!
¿Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte?
Nadie, nadie se olvida,
no nadie, nadie, nadie.


CONTRAODA DEL POETA DE LA REAL SOCIEDAD (Gabriel Celaya, España, 1911-1991)
Y recuerdo también nuestra triple derrota
en aquellos partidos frente al Barcelona
que si nos ganó, no fue gracias a Platko
sino por diez penaltis claros que nos robaron.
Camisolas azules y blancas volaban
al aire, felices, como pájaros libres,
asaltaban la meta defendida con furia
y nada pudo entonces toda la inteligencia
y el despliegue de los donostiarras
que luchaban entonces contra la rabia ciega
y el barro, y las patadas, y un árbitro comprado.
Todos lo recordamos y quizá más que tu,
mi querido Alberti, lo recuerdo yo,
porque yo estaba allí, porque vi lo que vi,
lo que tú has olvidado, pero nosotros siempre
recordamos: ganamos. En buena ley, ganamos
y hay algo que no cambian los falsos resultados.

Fuentes: Montero González para GQ y http://www.erreala.com/el-duelo-de-los-poetas/

sábado, 10 de diciembre de 2011

"PIBONA EL ARQUERO GOLEADOR Y TÍO DE HÉCTOR ALTERIO

El 9 de agosto de 1931, Eduardo Alterio, tío del magnífico actor argentino Héctor Alterio inscribió su nombre en la historia del fútbol al convertirse en el primer guardameta que anotaba un gol en el campeonato argentino. Conocido por todos como “Pibona”, este arquero -como dicen en Argentina- convirtió una pena máxima que en el minuto 34 de partido decretó el colegiado Ricardo Riestra, una acción por la que el buen portero de Chacarita entró en la historia del fútbol argentino.

En el encuentro disputado entre Chacarita Juniors y Tigre,  Tigre jugó como local, y el encuentro acabó con empate a tres en el marcador. Alterio batió a Savarro y cuentan que no fue demasiado complicado para el “Pibona”, pues las crónicas de la época apuntan que Savarro permaneció inmóvil junto al poste derecho en señal de protesta por la cobranza de la pena máxima del juez Ricardo Riestra.

Pese a ello la citada acción le otorgó gran popularidad al tío del insigne Don Héctor, pues los historiadores del fútbol argentino tuvieron que aguardar bastantes años para anotar un nuevo gol de un guardameta en los libros históricos. Y es que no sería hasta el Torneo Nacional de 1972, cuando otro guardameta como Alberto Parsechián -de Independiente de Trelew- sucedió en el citado honor a Alterio haciendo dos tantos – también de penal: uno a Vélez y otro a San Lorenzo de Mar del Plata.

Curiosa la historia de la “Pibona”, pues no quedó ahí, es más tal y como recordó Héctor Alterio en alguna que otra entrevista, a su tío le tocó vivir los tiempos de amateurismo y el posterior proceso de profesionalización del fútbol en su país. Fue grande en Chacarita, club en el que recibió calzoncillos y camisetas de una marca que patrocinaba al equipo a cambio de sus servicios en la portería. Luego se convirtió en profesional y logró la remuneración económica, pero el destino le tenía reservada una quizás injusta conclusión a su carrera deportiva.

Y es que Eduardo Alterio firmó por Atlanta, eterno rival de Chacarita, club en el que cuatro años después de aquel gol a Tigre protagonizó otro suceso histórico, aunque en esta ocasión de naturaleza bien distinta y tintes más bien dramáticos.

Fue un 9 de junio de 1935 en un partido disputado ante River en la cancha que el conjunto de la banda roja tenía en Alvear y Tagle. Y nuevamente una pena máxima se cruzó en su camino para marcar su trayectoria y su destino personal y profesional.

Héctor Alterio sobrino del guardameta
En esta ocasión Alterio hizo de atajador, a los nueve metros, en el punto fatídico, le retaba la mirada inyectada en sangre de una fiera legendaria llamada Bernabé Ferreira. El golpeo marca de la casa y la estirada de Alterio fantástica, que hizo muy bien su trabajo pero que tuvo que rechazar el esférico. Una acción que en el citado rebote y de forma noble y fortuita provocó un nuevo choque entre portero y goleador.

Cuentan que la “Pibona” se lanzó de forma valiente a los pies de Bernabé y fruto de ello recibió una patada en la cabeza que le afectó a los tímpanos y le provocó una sordera permanente. Fue una situación un tanto dramática puesto que Alterio intentó levantarse en varias oportunidades y cayó al suelo en repetidas ocasiones.

Una vez más una pena máxima se cruzaba en el camino de la “Pibona”, aunque en esta ocasión para marcar el punto y final de la carrera de un arquero que forma parte de la historia del fútbol y siempre encontraremos en los libros de la historia de este deporte por aquel gol convertido a Savarro en la cancha de Tigre.

Fuente:http://loscuentosdelapelota.blogspot.com/

DOS PORTEROS MANCOS

Hay muchas y diversas anécdotas en el mundo del fútbol y concretamente bajo los tres palos se suelen encontrar algunas de las más jugosas, como la que acabo de localizar.

En Uruguay durante los años cuarenta tuvo lugar uno de los partidos más extravagantes y poco comunes de la historia del balompié. 

Dos equipos se disponían a jugar un partido, pero una de las alineaciones tenia doce jugadores en vez de los once reglamentarios. La razón: Una de las porterías estaba cubierta por dos porteros mancos, uno de cada brazo.

Al notar el equipo contrario que el guardameta del equipo contrario estaba disminuido por la falta de un brazo y sabiéndose en ventaja, permitió que jugasen con dos porteros, pero los dos eran mancos.

Con lo que el partido se disputo con ambos cancerberos bajo palos gracias a la gentileza del equipo local.

Fuente: www.vavel.com

martes, 6 de diciembre de 2011

LA MANDIBULA DE ALEX STEPNEY

Alex Stepney será recordado por la parada que le realizo a Eusebio, jugador del Benfica, con empate a un gol y que supuso la prórroga para el Manchester United, en la que posteriormente arrasaría para ganar la final por 4 a 1.

También porque fue vendido al Chelsey por 52.000 Libras y en cuestión de semanas se le traspaso al Manchester por 55.000, record de la época para un guardameta y que probamente es una de las primeras especulaciones financieras en el fútbol.

Encajo uno de los primeros goles marcados por un portero. Pat Jennings guardameta del Tottenham Hotspur le batió de portería a portería en la Charity Shield. Jennings saco en largo y el balón le boto delante a Stepney superándolo por alto. (Ver video)
Pero la anécdota más curiosa es la que le ocurrió el 19 de agosto de 1975, Alex Stepney, portero del Manchester United, tuvo que ser ingresado en el hospital durante un partido contra el Birmingham City por una dislocación de mandíbula. Alex puso tanto énfasis y efusividad al gritarle y corregir a un compañero de equipo que se disloco la mandíbula, lesión común en un portero, pero no por su verborrea.

lunes, 5 de diciembre de 2011

EL GUARDAMETA QUE LE "ROBO" LOS FOTÓGRAFOS A FRANCO

Enrique Martín es el Quique portero del Valencia de los años 50 que en la final de Copa del 54 (3-0 al Barça) se sentó en el larguero de una portería del Bernabéu para celebrar el triunfo de su equipo. Al día siguiente, en El Pardo, Franco le tiró de las orejas.

 Jacinto Quincoces, nuestro entrenador, me había dicho antes del partido: "Si ganamos puedes subirte al cielo". Lo recordé y pensé: "Al cielo, no, pero al larguero sí me subo. Y me subí. Ya había hecho cosas parecidas. Siempre recordaré el morrón que me pegué al bajar". Quique, 84 años, 62 felizmente casado con su Montse, una catalana que conoció cuando jugó en el Barça. Su prodigiosa memoria nos traslada a aquella tarde de junio de 1954 en Madrid.

"El Bernabéu acababa de inaugurar su tercer anfiteatro, entonces entraban más de cien mil personas. El caso es que acabó el partido y se produjo una invasión de hinchas del Valencia, y yo me quedé atrás, lejos de donde Franco entregaba la Copa a Puchades, nuestro capitán. De pronto, ¡zás!: me subí al larguero y lo vi todo divinamente". Los fotógrafos se fueron hacia él. Uno de ellos el mítico Finezas, autor de las grandes fotos del Valencia de la época.
"Se montó un revuelo a mi alrededor, pero lo más gracioso sucedió al día siguiente", relata Quique. Era entonces costumbre que el campeón de Copa visitara a Franco en El Pardo después de la final. "Apareció él y preguntó: "¿Dónde está el chico que me quitó los fotógrafos?". Y es que pasó eso: se vinieron todos a por mí y se olvidaron del palco del Bernabéu".
Fuente: http://www.foroche.com

miércoles, 30 de noviembre de 2011

ROA, EL PORTERO QUE ABANDONO EL FÚTBOL PARA SER SACERDOTE

Carlos “Lechuga” Roa, era en su puesto uno de los mejores guardametas del mundo, titular indiscutible en la selección argentina. Con 28 años era un jugador muy prometedor que incluso fue recibido con honores en su país al pararle a Inglaterra el penalti decisivo que les dejo fuera del Mundial, para orgullo patrio.

Tras iniciarse en el Racing de Avellaneda y posteriormente despuntar en Lanús, salto el charco de Argentina a Europa para jugar en el Mallorca, entrenado en aquella época por Héctor Cúper. Buenas campañas con el Mallorca hacen que se interesen por el los clubes más grandes de Europa, incluido el Manchester United para suplir la baja de Peter Schmeichel, el mítico de la portería de los “Red Devils”.

Nada de toda esta euforia le hizo cambiar de opinión, una decisión que llevaba tiempo rumiando, que no era otra que dejar el futbol para dedicarse en cuerpo y alma y ser sacerdote en su religión, “La Iglesia Adventista del Séptimo Cielo”. Renunciaba a ofertas millonarias, fama y prestigio para dedicarse en pleno a su fe.

El portero ya había alguna vez hablado de sus convicciones religiosas. Cuestionado porqué situaba un punto entre los números 1 y 3 del dorsal 13 con el que jugaba, rápidamente aclaró que no se trataba de una cuestión supersticiosa sino que para él esos números eran los correspondientes a Jesús y a la Santísima Trinidad.

Tras un año de retiro, se debió arrepentir y anuncio su regreso a los terrenos de juego, eso sí poniendo como condición, no jugar los sábados, día de descanso y oración para los fieles de dicha iglesia.
Volvió a jugar en el Mallorca, pero ya no fue el mismo, tampoco consiguió volver a la selección argentina. Prolongo finalmente su carrera hasta los 37 años jugando en el Mallorca y en el  Albacete , regresando más tarde a su país para jugar en el Olimpo de Bahía Blanca.

También tuvo que luchar contra un cáncer testicular, que supero y actualmente se dedica al entrenamiento de guardametas, pero mantiene sus convicciones religiosas.



martes, 15 de noviembre de 2011

UN GORDITO LLAMADO IKER CASILLAS

Ahora que los telediarios y los periódicos arrancan sus ediciones con los record de Iker Casillas en su equipo y en la selección española, donde si juega contra Costa Rica habrá superado en internacionalidades a Zubizarreta con 127 ocasiones vistiendo la elástica de “La Roja”, siendo así el futbolista español que más veces lo ha hecho, y teniendo en cuenta la longevidad de un guardameta y su estado de forma y gracia, alcanzara una cifra difícilmente superable por ningún otro jugador.

De este mostoleño con nombre en Euskera, debido a que  sus padres trabajaron temporalmente en el País Vasco, pocos saben que en sus inicios cuando contaba cinco cinco añitos, no fueron todo lo felices que cabria desear en este personaje tan aclamado ahora mismo. Iker era un niño más bien rechoncho y con tendencia a engordar, posiblemente esa fue la causa, como la de tantos porteros, de que se pusiera bajo los palos, esa y que muy probablemente no fueran tan hábil como el resto de los jugadores. Si a eso añadimos que los técnicos se dieron cuenta de que no iba a ser muy alto (mide 1,82 m.), lo tenía todo en su contra. Lo que si vieron los técnicos en él, es que todas esas limitaciones las superaba con decisión, valentía y una dotes de mando fuera de lo normal en un crio de esa edad. Y apostaron por él.

A base de perseverancia y entrenamiento supo sobreponerse a esas carencias, bajando peso y desarrollando un tren inferior fuerte para paliar esa supuesta falta de centímetros, hoy se apuesta por porteros más altos, rondando el 1,90, pero Casillas suple todo eso con una velocidad de reacción endiablada, una agilidad fuera de lo común y una personalidad dentro del campo que le lleva a ser el capitán en su equipo el Real Madrid y en la selección española. Si a eso le añadimos su humildad (todavía se ruboriza cuando le recuerdan sus éxitos) tenemos uno de los porteros más completos de la historia del balompié.

Hoy con mas diez años en la elite futbolística, está considerado desde 2008 como el mejor portero del mundo, si a eso añadimos que medio país siente envidia sana por sus títulos, recordemos que los tiene todos (alguno de ellos repetido), menos el Balón de Oro que nunca le van a otorgar, ya que a los porteros no se les tiene en cuenta para esos galardones y el otro medio por su novia, Sara Carbonero.

Entre sus anécdotas, una de las más llamativas y mas copiada es que antes de los partidos se cortaba las mangas ya que le molestaban, hoy no tiene necesidad de hacerlo ya que las marcas lo hacen por el otorgándole jerséis de manga corta. También es zurdo de pie y diestro de mano. Le llaman San Iker por sus increíbles intervenciones, aunque a él no le gusta. En una ocasión la prensa tildo al Real Madrid como “Los Galácticos”, Preguntado por ello en una entrevista,  Iker se rebeló y dijo: “Yo no soy galáctico, soy de Móstoles”.  

Tras una infancia llena de fútbol, aún con edad de cadete, volvía a ser el más precoz de su generación al ser convocado por el Real Madrid. Con tan sólo 16 años, lo convocaron por primera vez para el primer equipo. En la temporada 1997/98, Iker estaba en el Instituto el I.E.S. El Cañaveral (Móstoles), y el Director le llamó a su despacho. Le comunicaron que el Real Madrid, que jugaba en Noruega frente al Rosenborg un partido de Copa de Europa, le había convocado debido a las bajas de Illgner y Contreras. Cañizares fue titular, pero Jupp Heynckes tuvo que convocar al portero del equipo juvenil para completar la convocatoria: Iker Casillas. Mientras sus compañeros iban a entrenar en Porches, Audis, etc. él lo hacía en metro. Debutó en Liga en San Mames contra el Athletic Club con tan solo 17 años (con empate a dos goles), haciendo un partido memorable e impidiendo la victoria de “Los Leones”.

Sirva este modesto homenaje al capitán que levantó la Eurocopa de 2008 y el Mundial de Fútbol de 2010.
Este niño gordito y bajito hoy está en lo más alto de la élite futbolística, ha sido el portero más precoz en ganar una Champions League y tenemos para rato.

¡ENHORABUENA Y GRACIAS IKER!